jueves, 4 de noviembre de 2010

Espejo de la verdad


Juzgarme por mi envoltorio y no sabréis quién soy, tan solo son vagos signos de mi verdadero yo, un reflejo de mi, como ver un caramelo dentro de su papel, sabrás si quieres abrirlo, pero no conocerás su sabor hasta tenerlo en la boca.
Clasificar, archivar, desechar, hazlo con objetos, no con personas.
Es largo y triste el historial de marginación que cae sobre nuestras espaldas,nosotros, la raza humana,tan humanos como un espinoso cactus.
Tantos casos,tantos llantos, tanto dolor, un gran mar de sangre deja rastro allá donde vamos, y aún así conscientes de tan lacerante error, a día de hoy, existen seres vacíos de moral capaces de prejuzgar, de captar una opinión anticipada de los demás, de variar la forma de tratar a alguien como algo, alguien o un tesoro interesado entre sus manos.
De guiarse por la superficial apariencia.
Bien pues que esos seres escuchen atentamente.
No importa el estilo la ropa o el peinado, si demuestras educación.
Las cosas que posees no definen lo que vales, pues si lo llevas con avaricia y egoísmo, entonces no tienes nada, niños de papa hay a montones, pero hay serias vacantes de gente que se preocupa por los que no tienen papa.
¿Porqué ha de importar el peso o la belleza? Si en el interior hay muestras de fealdad, si unos bonitos ojos contienen crueldad, entonces no sirven para nada.
El color de la piel no es diferencia, es origen, no puedes clasificar a cada grupo en un montón, al igual que sonaría absurdo afirmar que todos los pelirrojos del mundo son alegres, conoce a cada persona y entonces da tu opinión.
Coge un espejo, pero no uno cualquiera, uno que muestre no lo que llevas fuera si no lo que habita en ti y comienza a ver tus propios fallos, acepta como eres, conócete antes de creer conocer de sobra a los demás.
No insultes usando lo que tu consideras defectos, piensa en que mierda te corroe para que hundir al prójimo te haga sentir mejor.
No desprecies a dos mujeres que unen sus labios y sus manos ante los ojos del mundo, preocúpate si lo haces, quizás entonces nadie pueda quererte como ellas se aman,son personas, una mujer y un hombre, dos mujeres, dos hombres, personas que se atraen entre ellas, así de simple, simple y llana igualdad.
Ninguno es menos que nadie.
Maldigo la falsedad, repudio la hipocresía, me mantengo al margen, al margen de aquellos que por inseguridad forjan su seguridad a costa de otros, mostrando superioridad absurda a todo aquel que considera inferior.Sencillamente no aportan nada provechoso en mi vida.
Un humilde consejo, sed un poquito más humanos, usad el espejo del que os hablo, estoy convencida de que con un solo vistazo será más que suficiente para causaros una gran decepción.
Si aún con esto no funciona, si no sois capaces de mirar vuestro ombligo contemplando a fondo en lugar de preocupándoos por vuestro propio bienestar, entonces puedes dejar de considerarte humano, Animal.

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