martes, 31 de agosto de 2010

Chapoteando repugnancia


Veo demasiados agujeros inundados por la lluvia en estos viejos zapatos desgastados, chapotean sin gana entre los charcos…curiosa perspectiva esta…mirando mis pies desde un metro setenta y tres de altura…claro que llegada a este punto ya me puedo distraer con casi cualquier cosa.

Tengo frío, quizás si me arrimo a una farola y pienso que su luz es algo así como una estufa, quizás así puedo sentir un poco de calor, claro que esta noche no podido conseguir ninguna sobra para cenar y tengo demasiada hambre para dormirme.

No logro recordar la última vez que me duché, creo que hace cosa de un mes más o menos.
Ya no se qué hacer para matar el tiempo antes de que el tiempo me devore a mi… Hm devorar devoraría el tiempo y cualquier otra cosa que tuviera a mano, esta hambre va a acabar conmigo.
Esto es el colmo del aburrimiento he contado ya cada ladrillo del edificio que tengo justo enfrente, he memorizado matrículas a montones y por supuesto he pensado muchas cosas absurdas.
Estoy en la mierda…que digo estoy en la mierda que hay bajo la mierda, es más la mierda no es nada comparado con mi estado mental… ¿qué es eso? ¿Qué oigo? creo que empiezo a delirar otra vez… ¡no lo es! ¡De veras puedo oírlo! cerrare los ojos con fuerza, intentaré concentrarme, de donde viene ese sonido a libertad…es de aquella calle…

Corro, no importa que me duelan los pies al caminar por la cera casi descalza, no me importa mojarme, no importa ya el sonido de mi tripa hambrienta…debo llegar a ese sonido…

Una terraza, un hombre, una guitarra, una voz, un sonido. MUSICA.
Sonrisas.

Suficiente para sacar a cualquiera de el más profundo y repugnante de los sentimientos.

Es casi mágico, ¿no crees?

lunes, 23 de agosto de 2010

Lágrimas



Fuertes y firmes.

Claras y saladas pueden resurgir entre los pensamientos, no importa sin son amargos o nos llenan de alegría.

Tímidas y huidizas de miradas que hieren el orgullo, caen.

Inundan el alma hueca de tristeza acomodando los sentimientos entre el agua que rebosan.

Alivian y purifican errores de la vida.

Inevitables e incontrolables se desbordan de los ojos.

Innumerables, incontables se juntan unas con otras formando un mar sobre el rostro.

Sorprenden mostrando los recovecos del corazón ante quien no logra verlos.

Engañan al inocente si no son sinceras.

Amparan si es merecido.

Son secadas con besos y abrazos de amor.

Absorben las fuerzas nublando la vista y la razón.

Acunan noches vacías en vela.

Despiden amores injustos que parten a lugares lejanos.

Acaban películas de tristes finales.

Desafían la tinta negra unida a las pestañas tristes de una dama, volviéndose oscuras en su desliz.

Gritan y sollozan para ser apiadadas en momentos de perdón.

Llenas de dolor y sufrimiento, de perdidas.

Hambrientas.

Empapadas de soledad.

Atrapadas en la locura de la incomprensión.

Inocentes en la infancia.

Se descontrolan hasta el punto de no dejar de caer y caer hasta ahogar todas las penas en ellas.

No siempre apaciguan, pues a veces solo logran hacernos sentir más desdichados.

Los ojos rojos e hinchados de llorar, las lágrimas son nuestras compañeras de viaje...

jueves, 5 de agosto de 2010

Un hombre, su piano y aquella mujer de los ojos miel



A lo lejos unos elegantes tacones aparecen por la puerta, a la luz de la taberna solo podía distinguir la silueta de aquella mujer cuyas imponentes pisadas llamaron mi atención, ella camina hacia la barra dejando que la viera con mejor claridad,el camarero la pregunta y ella indecisa, juega con su larga melena oscura,moviendo los mechones de pelo entre sus dedos adornados con un llamativo esmalte rojo a juego con su vestido.
Coge su copa y echa un vistazo a su alrededor, mientras un hombre trajeado y apuesto se acerca a ella por detrás,colocando la mano en su espalda desnuda, por la gran abertura trasera de su vestido, al tiempo acerca su boca a la oreja de ella y susurra algo que puedo figurarme por la expresión de su perfecto y delicado rostro.
Ella con una fluida vuelta con aires de bailarina se deshace del intimo acercamiento del hombre, sonríe y se aleja.

De pronto su mirada me descubre al otro lado del salón ,inquieto, fijándome en el teclado procurando centrarme en la canción que estoy tocando, siento que ella se acerca, vuelvo a levantar la vista, y allí está, contemplándome desde el otro lado de mi piano, no puedo dejar de mirar sus ojos color miel de largas e hipnotizantes pestañas.
De pronto comienza a acompañar mi melodía, sentada junto a mi.De sus labios carmín sale la voz más dulce que jamás he oído, mis notas con su voz se vuelven torpes para mi.
No quiero que esta canción termine nunca, no si eso significa que no seguirá cantando a mi lado, pero por desgracia acaba... ella y sus labios abandonan un beso sobre mi mejilla, se levanta y la pierdo de vista entre la multitud de gente que ahora estaba reunida alrededor de nosotros escuchándola.


Intento seguirla, buscando el vaivén de su vestido, pregunto al camarero, que apenas recuerda de quién estoy hablando.Todo es en vano,ha desaparecido, como una bella sombra inalcanzable.


Cada noche desde entonces mi alma toca para su voz, aunque ella no pueda escucharlo, quizás algún día vuelva a acompañarme.


Inspiración: Sympathize - Amos Lee