
El miedo camina de nuestra mano cada día, por lo menos de la mía, eso es un hecho, no sabría decir cuantas veces al día mis pies no se mueven por el simple acto reflejo que el miedo en mi provoca.
Pero
¿Qué pasaría si no existiera el miedo?
si nada nos coartara, ¿como de diferentes serían las cosas?
si ese miedo que inevitablemente nos acompaña se desvaneciera por completo y dejáramos nuestro verdadero yo a flor de piel, ese yo que tan solo dejamos que se asome, lejos de la transparencia, porque ese miedo nos cohíbe, nos cuestiona con y sis y con dudas que solo nos alejan de lo que podría ser realmente vivir.
Me pregunto cuanto más podría sentir sin ese miedo, ese miedo que nos provoca tantas veces ser alguien que no queremos ser, ese miedo a disfrutar plenamente de aquello que nos hace felices lastimándolo por agarrarnos ferozmente a ello, sintiendo que puede en cualquier momento deslizarse de nuestras manos…
Ese miedo a sufrir y al dolor que no nos permite respirar la libertad, por miedo a que esa torre de babel que en nuestra vida construimos en cualquier instante sea tan solo un montón de ceniza y recuerdos...recuerdos vanos que por miedo a los actos son ahora solo recuerdos.
Eso que sentimos tan dentro cuando no nos creemos capaces de algo.
Y es que el miedo es demasiado absorbente, en esta vida en la que no deberíamos dejarle lugar...
Y es que perdida entre miedo y miedo acabé teniendo miedo al miedo tanto que al pensar en el mi piel se eriza y puedes oler el pánico a kilómetros.
Pero hay algo a lo que no tengo miedo...ese algo es a perder el miedo .
y es que yo ya le perdí el miedo a abrir la boca
Le perdí el miedo a gritar : ¡¡¡Lo reconozco !!! ¡No me miren así! ¡¡¡TENGO MIEDO !!
Y …¿Saben que pasó?
El miedo se asustó.
Excelente, muy muy muy lindo eso que escribiste y muy inspirador
ResponderEliminar