lunes, 3 de septiembre de 2012
SILENCIO
Rompió el silencio que dolía entre los dos con una llamada, tarde pero de dicha buena, eran las 6 de la mañana y su cuerpo se revolcaba contra las sabanas sin encontrar destino, ni sueño, ni descanso, solo angustia y enfado, se fumó el último cigarro de su marlboro, buscando en el techo la respuesta a todas sus dudas, dejando el humo volar, lento, por un momento se imaginó la ascensión de su propia alma escapándose por su boca (muy gráfico, pensó) entonces imaginándose volar por encima de si mismo de repente le pareció todo absurdo, la vida carecía de sentido, y decidió llamarla, sin más. En ese momento con el móvil entre sus dedos vio su foto en la pantalla, entonces olvidó cual era el origen de su enfado, olvidó aquello que hace un instante le parecía tan importante, recordó como discutían aquella tarde y nada parecía tener lógica...como habían pasado en un momento de las risas a los llantos y las palabras sucias, de pronto el orgullo se esfumó nublado por unas lágrimas leves que recorrían sus mejillas...la quería demasiado para desaprovechar las tardes con reproches...nada podía ser tan importante ahora que se perdía en sus ojos en aquella fotografía, de pie en medio de la habitación oscura, con las manos temblorosas marcó su número.
Esperó impaciente su respuesta y entonces la oyó...
-No quiero discutir más....
-el se apresuró a cortar sus palabras , -no digas nada princesa... prometo que jamás volveré a hacerte llorar-
ella en apenas un tenue susurro contestó-prometo que jamás nos hará falta de nuevo prometer...
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