miércoles, 13 de octubre de 2010

Calzando seguridad




Rebeca hoy calza sus mejores tacones, los más altos, los más brillantes, el broche se abraza a su pierna oculta tras unas tupidas medias.
Escondido un conjunto de lencería bajo un ceñido vestido negro que se cierra al empezar su cuello del que cae una sencilla cadena de plata, con una media luna en su extremo.
Rodeada de una gran melena dorada que se funde con su piel blanca y cálida y sus profundos ojos verdes.

Rebeca esta noche quiere sentirse única, quiere hacer que esta semana tortuosa de duro trabajo y amargos desencantos cobre sentido al menos gracias a unas horas.
Camina a paso firme iluminando las estrellas que cubren la ciudad, deslumbrada por la luz tenue de las farolas.
Y a pesar de que camina sola se siente más segura que nunca, segura de sí misma y de sus tacones y de la certeza de que no la fallarán haciéndola caer de bruces contra la acera, la certeza de que pase lo que pase esa noche, no importa como transcurra ni como o donde acabe porque al fin y al cabo hoy ella es la dueña de cada mínima parte de su cuerpo y de su alma, explorando en sí sabe que hoy no importa nada más.
Única en su mundo , en su burbuja de ilusión imperturbable,lejana a cualquier cosa exterior a su juicio.
Tendrá al fin su éxtasis de felicidad, sentirá el aire llenando sus pulmones de vida.
Mañana será otro día, pero en este momento Rebeca es inmensamente feliz, y no necesita a nadie que la acune en estas horas de intimidad entre ella y su esencia.

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