
No hay nada como una noche de verano, en una terraza lo más alejada de la sociedad como sea posible.
La luna es la protagonista, enorme, blanca, observadora de todo detalle que ocurra en cualquier parte que su vista alcance.
Llevo todo el día acalorada de aqui para allá, deseando aliviar los sofocos con el aire acondicionado, que esta a todo trapo en cualquier sitio cerrado, de manera exagerada, tanto es asi que cuando he entrado en el supermercado he deseado llevar una chaquetita en el bolso, para pasar por la zona de congelados.
Piscinas, bares, tiendas, alternando frío y calor durante los largos días de verano...hasta que llega la noche...
Después de una buena ducha al final del día,deshaciendome del cloro e impregnando mi piel en esos olores tan familiares... cremas, aftersun, mascarillas para el pelo, mil productos refrescantes que solo uso en esta época del año...
En pijama a las nueve y media de la noche he salido del baño como hipnotizada por la frescura que desprendia y a la vez atraida por la tortilla de patatas increiblemente jugosa que mi padre cocinaba para la cena...mientras la música desde el salón me sumergía aún más en este pequeño instante de placeres, mi padre añadió: ¿Ves nena? este es el secreto de una buena tortilla, frie siempre las patatas a fuego lento y no dejes que se doren.-acompañado de una sonrrisa-, las sonrrisas de mi padre para mi siempre fueron especiales, no las reparte nunca sin más,las regala solo cuando las siente, eso hace que sean inigualables.
Despúes de una amena cena familiar como pocas suelen darse, todo el mundo se ha ido retirando, mi pequeña hermana ha sido la primera en caer, preguntandome nerviosa si hoy también dormiré con ella, o si me ire antes de que despierte.
Después la mujer de mi padre, y por último el, haciendome salir por un momento del texto que escribo para recordarme que esta haciendo frio y tengo los brazos helados...me envuelvo en una manta y sigo escribiendo...
Me enciendo ese esperado cigarro a escondidas de cada noche, la luna aun me observa, ella sigue siendo la protagonista, pasaran miles de noches como esta y ella sera la única testigo de que me hacen sentir completamente feliz...porque las noches de verano nos unen, porque nos hacen olvidar momentos duros, porque son sencillamente agradables...debemos disfrutarlas una a una y la luna siempre acunara estos grandes momentos.

