
Aquellos días simples,
recuerdos de juegos y recreos,
de quieros sin puedos,
sin control ni limites,
sin edad ni imposibles,
de humildad sin intereses,
de palabras mal dichas pero transparentes,
de volar sin alas y quedar sin dientes,
de sana ignorancia y puñados de tierra,
de chuches y colores,
esos días de noches largas y siestas con galletas,
de besos sin reproches, muñecas y coches.
esos días de ropa sucia y alma pulcra,
cuando aprendíamos con ganas y nadie señalaba quien vale y quien no vale,
cuando el futuro era aquel cumple de bolas y toboganes que ansiábamos con tanta ilusión,
cuando el pasado era lo que comimos ayer en el comedor,
cuando era todo zumos sin preocupación.
Dime cuando cambió, cuando empezó esa niña a ser mayor, ¿Acaso se corrompió?dime cuando creció, cuando todo desvaneció. Dímelo, no me di cuenta, fue tan rápido que no me dio tiempo a despertar, más guarde un pedacito de ella en mi interior, que entre juegos y sonrisas se asoma, y con los ojos muy abiertos me hace recordar que sigo siendo yo.