martes, 14 de septiembre de 2010

El primer día del nuevo comienzo


Las gotas de lluvia caían una a una deslizándose sobre el cristal de la cocina... tantos pensamientos pasaban por la mente de Violeta como gotas se podían contar en aquella tormenta.

Calmando nervios con un cigarro entre sus dedos taquicardicos observaba a su marido al otro lado de la ventana meter las maletas en el coche, ese coche que tantos años atrás compraron para que hubiera espacio para toda la familia, cargado de sueños e ilusiones que se han desvanecido con el tiempo.

En una violenta discusión el amor entre ambos había tornado en odio, en palabras dolorosas e impropias de dos personas que se quieren, se gritaban con desprecio echándose en cara sacrificios del pasado.

Como la convivencia y la dejadez de dos personas que hace tiempo se juraron amor eterno,cuando apenas eran dos niños empezando a vivir, con las páginas rotas del calendario habían olvidado todo eso que un día sintieron, aquello que se prometieron, lo que se demostraron el uno al otro.

Todo eso ahora no importa, que más da lo mucho que se amaron si ya no lo hacen, si sus corazones ahora quieren tomar diferentes rumbos, nada de lo que ella ahora le diga podrá hacer que entre de nuevo en su casa.

Su hijo de 6 años recién cumplidos se despierta sobresaltado entre los gritos y baja a buscar a su mama, su mama fuerte a la que admira, su mama siempre protectora y sonriente, su mama que ahora llora en medio de la cocina y al verle se derrumba entre los brazos del niño que no entiende si ella tiene algún dolor. La pregunta si se ha caído y ella entre sollozos responde-si cariño, me caí y aun me duele mucho...-

Ella no tiene fuerzas para levantarse y afrontar todo lo que viene sin tenerle a su lado, y aun así no tiene más remedio que hacerlo, porque el no volverá, su coche partió entre la lluvia de aquella noche oscura.

Su bebe duerme plácidamente en su cuna, distante al dolor que Violeta ahora respira, pero algún día sabrá lo que esa noche ocurrió y odiará a su padre por abandonarla.
Nadie puede culparle de no quererla, ella puede culparle porque nunca volvió por sus hijos, nunca más llamó, ellos crecieron sin el, pero Violeta a cada paso se hizo más fuerte.

Ellos no tubieron carencias, ella se ocupo de ser madre y padre al mismo tiempo y les quiso más que a su propia vida... sus niños son lo único que ella tenia...junto a ellos cumplió los sueños e ilusiones que un día su marido y ella forjaron...el faltará siempre en su vida, pero en su casa siempre habrá amor,luchara por hacer de sus sueños rotos algo más que fantasías.